7.- PASIONES, VALORES E INTERESES SE FUERON AL CAMPO UN DIA… (LA CONDUCTA PARTE II)

     El eterno dilema entre lo individual y lo social se deriva del eterno conflicto entre las necesidades del cuerpo (pasiones), necesidades que impone la razón (intereses) y necesidades de la consciencia ética (valores).  La rutina cerebral emocional es dominante, y sus necesidades (deseos), hace pareja con todas las demás, y es la más manipulada tácticamente por todo tipo de medios de control psicológico, sean políticos, mercadológicos, o religiosos; y vía de entrada a las anteriores.— En este punto del blog, es notorio que: las leyes dialécticas,  un poco de cientifismo, emergentismo y de reduccionismo a veces, son el pegamento que sirve de aglutinante a todos los argumentos filosóficos vertidos aquí, como muletilla y preámbulo para el planteamiento de eternas cuestiones éticas.— Recapitulando de entradas anteriores: en los umbrales iniciales de la materia viviente, el instinto informático adquirido por los nucleótidos lleva a la propiedad de replicación y posterior reproducción, y la homeóstasis termodinámica molecular al metabolismo y al instinto cibernético; fuerzas, tropismos o tendencias biológicas tan inexplicables y arbitrarias como las fuerzas físicas que les preceden.  La suma de ellas conforma la Autopoiesis, Instinto de Supervivencia, o necesidad vital (algunos le llaman ánima o alma).

     Los macroorganismos y sus cerebros son forzados a querer vivir; y las diferentes rutinas cerebrales evolucionan para responder a esta necesidad de vivir, tanto las reflejas e instintivas,  como las filosóficas y complejas que hacen uso del juicio cualitativo o axiológico (consciencia ética,…y estética) y el cálculo analítico (razón).  El ego administra la satisfacción de esta necesidad vital a través de las diferentes rutinas cerebrales, según se encuentren jerarquizadas por el carácter; y así como estos macroorganismos cumplen un ciclo vital que los lleva del nacimiento a la muerte, así también el ego sigue y se adapta a ese ciclo: necesidades de seguridad y protección, de adquisición de capacidades, de reproducción, de conservación y protección de la progenie, de trascendencia, y sus respectivos miedos y deseos, según la Psicología Evolutiva, van apareciendo siguiendo este ciclo vital.  Algunos psicólogos argumentan que el instinto biológico de reproducción (líbido) es tan determinante, que de alguna manera influencia desde siempre, todas las demás necesidades complejas del cuerpo y el ego.  Teorías psicológicas del desarrollo moral argumentan también sobre la evolución ética del ego dentro de su ciclo vital, que avanzaría por capas desde lo individual, a lo social, a lo universal.

     De la rutina emocional del cerebro (deseo y miedo), el ego desarrolla el egocentrismo y la confianza en sí mismo, y de allí la voluntad de poder y el deseo de acumulación; estos “softwares” del ego, en alguna de sus “líneas” “linkean” también y son influenciados por el instinto termodínamico biológico de la eficiencia y ahorro energético (parte del instinto cibernético), que algunos le llaman “mínimo esfuerzo”.  Como esa necesidad termodinámica, si no es la madre, por lo menos es la tía de la invención (y de la pereza), los organismos siguiendo este instinto (determinismo tecnológico), desarrollan y evolucionan funciones y/o artefactos (Tecnología) en busca de ventajas ergonómico-energético-mecánicas, térmicas, lumínicas, bioquímicas, informáticas o de comunicación, y de cálculo; y hasta norman y simplifican leyes, y crean valores, paremias (y prejuicios) en busca de ventaja de enjuiciamiento ético; también símbolos, mitos, dogmas, paradigmas y otros atajos, en busca de ventaja de esfuerzo lógico racional; y métodos mnemotécnicos y heurísticos para ventajas de memoria y procedimientos; y en ocasiones, si llegan a causar placer: apegos emocionales, zonas de confort, y hábitos de conducta ante estas ventajas.  La evolución tecnológica, parecido a la evolución cerebral y ética (Psicología Evolucionista), va produciendo especie de “saltos cuánticos energéticos”, tales como el dominio del fuego, de la agricultura, de la energía molecular concentrada en hidrocarburos fósiles, de la fuerza electromagnética atómica, de la fuerza fuerte nuclear (fisión), de la fusión, etc., que llevan asimismo, de manera logarítmica, a diferentes grados de civilización; y hasta dicen que esa evolución termina atada a ciclos económicos (Onda Kondratiev).

     El ego y su carácter es producto de: el instinto de supervivencia, su temperamento innato, calidad de educación, contextos y circunstancias tan diversas como pueden ser: económicas, estéticas, espacio-geográficas, familiares, de género, político-sociales (que comienzan desde la jerarquía de natalidad entre hermanos, hasta si su nación es un imperio o una colonia), e ideológico-culturales; pero una de las más importantes son las temporales-históricas, ya que dialécticamente puede determinar todas las demás, y es la que más influye en la consciencia colectiva y ética.  La formación del carácter y la autoestima, y su calidad, es al final lo que determina la jerarquización entre necesidades de la razón (intereses) y de la consciencia (valores), o sea el detener un poco más el proceso reflexivo y la acción, para dar más oportunidad de involucrarse al nivel de juicio cualitativo ético que se posea (nivel de consciencia); también determina la autoestima el control y disciplina de los instintos biológicos (pasiones) y los deseos, apegos y dependencias emocionales; y como esta formación es un proceso continuo durante todo el ciclo vital, esta jerarquía puede sufrir cambios, bruscos y graduales, en el transcurso de la existencia de un ego.

       Y aquí caemos de nuevo en el dilema por la jerarquía entre los intereses y valores que fomentan un nivel de éxito individualista (egocentrismo), y los que fomentan una supervivencia colectiva eficiente (desprendimiento y solidaridad); y en una especie de dialéctica de comprobación empírica por ensayo y error, parece que se encuentra la humanidad todavía con respecto a ese dilema en todos los niveles de agrupación de egos.  Conocemos todos los grados de ética, pero el nivel ético teleológico (utilitarista o de la razón intuitiva) es el grado más elevado que parece alcanzar todavía la mayoría del ser humano actual, aún en un contexto de total libertad y necesidades básicas satisfechas; y solo juega limpio bajo coerción; porque no ha podido establecer de manera unánime y universal, el mejor modelo educativo y socio-económico que resolverá o encontrará el justo medio de ese dilema.

     ¿Si una agrupación de egos que responde a una identidad colectiva, como una nación, no se siente responsable ni avergonzada, por errores y conductas inéticas de antecesores históricos, aún contemporáneos, forjadores de dicha identidad colectiva, pero que aunque no lo perciban en su inmediatez generacional, forman todos parte de un mismo ciclo vital común; entonces un ego individual que haya evolucionado educativa y éticamente su ciclo de vida, y haya demostrado honesto arrepentimiento (considerándose el arrepentimiento, sin que intervenga ningún dilema del prisionero, una evolución de la autoestima); qué tanto debería sentirse culpable y avergonzado, por errores y delitos cometidos debido a su nivel de ignorancia y consciencia en etapas más tempranas de su ciclo vital?    ¿Debería ser cobrado su castigo, si estuviese impune, fuera ya de tiempo y contexto (justicia tardía), si mostró algún tipo de arrepentimiento?    ¿Si no debe perimir nunca la búsqueda de justicia, no debería en ese caso al menos, cambiar la calidad y simbología del castigo o del perdón (lo que merece y le toca)?    ¿Debe seguir siendo juzgado por ello un mismo ego, si es un ser biológico, mental y conscientemente distinto (“nosotros los de entonces, ya no somos los mismos”)   ¿Culpa del tiempo y no de España?  ¿Cuándo es creíble y honesto un arrepentimiento para que sea,  sin exceso de culpa ni de disculpa, válido como justificación?  ¿Hasta dónde  este “relativismo ético” podría encajar con los absolutos y los Derechos Humanos?

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13 respuestas a 7.- PASIONES, VALORES E INTERESES SE FUERON AL CAMPO UN DIA… (LA CONDUCTA PARTE II)

  1. Solrac dijo:

    «Como todos ustedes saben, una línea matemática, una línea de grosor nulo, no tiene existencia real. Lo mismo ocurre con un plano matemático. Ambas cosas son meramente abstracciones. Del mismo modo, un cubo, que consta sólo de largo, ancho y alto, tampoco tiene existencia real. Es obvio que cualquier objeto real ha de extenderse en cuatro direcciones; debe tener longitud, altura, anchura y duración. Existen en realidad cuatro dimensiones: las tres espaciales y una cuarta, el tiempo. Tendemos a establecer una diferencia artificial entre las tres primeras y la última, debido a que nuestra consciencia se mueve, de forma intermitente, a lo largo de esa cuarta dimensión, desde el principio al fin de nuestras vidas»

  2. Unreal dijo:

    acaso nadie comenta….?

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