CEREBRO Y CONSCIENCIA: CUALIDAD DE LA MATERIA PREVIO A LA TRASCENDENCIA

La célula, la unidad viviente básica, adquiere también instintos sinérgicos para formar tejidos, y cibernéticos para organizar otras cualidades materiales como: órganos, sistemas y macroorganismos vegetales y animales.  Estos macroorganismos, responden también, como un todo y a su escala fractal, a la autopoiesis o instinto de supervivencia; y para manejar toda su homeostática (termodinámica), los organismos animales especialmente, han relegado toda esa informática y funciones, a un sistema central de mando y control o procesador; éste desarrolló estrategias de supervivencia basadas en opuestos dialécticos: un sistema de señales de dolor que advierten sobre la supervivencia en peligro; y otro de placer para fomentar aquellas acciones que aseguran y potencian dicha supervivencia.

La ley dialéctica evolutiva se ha encargado de desarrollar procesadores cada vez más complejos e inteligentes, con programas o rutinas que hacen ciertas tomas de decisiones cada vez menos automáticas o reflejas, siendo el análisis o razón y la consciencia, las más evolucionadas de estas rutinas (y las únicas con capacidad de generar filosofía).

El cerebro humano es hasta ahora el más evolucionado de estos procesadores; y existen varias teorías superpuestas acerca de cómo éste aventajó al de los demás homínidos:  la teoría de la mutación, que argumenta que la proteína denominada neuropsina tipo II es mucho más abundante en los cerebros humanos que en los de otros homínidos;  la teoría de la alimentación, sostiene que cambios alimenticios promovieron que los axones, o red eléctrica de conexiones entre neuronas, engrosaran su capa externa llamada mielina, haciendo de este cableado el equivalente a una especie de “superconductor” o especie de “banda ancha”, comparada con el de los demás homínidos.  Otras teorías anexas son: la de la mayor masa del neocortex frontal; la adquisición de complejidad informática sonora de cinco vocales y unas veinte consonantes;  la habilidad digital o complejidad manual;  la especialización de los hemisferios cerebrales; todo esto que haría del cerebro homo sapiens una especie de “dual core” en contraste a una especie de primitivo “8086” de los otros homínidos.

 Gráfico.- Aproximación al funcionamiento informático del cerebro humano

 Se afirma que previo a la adquisición de consciencia, evolutivamente se da la adquisición de algo llamado ego, que no es más que una especie de identidad, avatar o “usuario” del computador cerebral, administrador del temperamento innato (información base del ego), de todas las sensaciones (inputs), emociones y conductas (outputs) experimentadas; aunque sin control directo del “hardware” de las demás funciones biológicas (solamente con hipnosis, una fuerza psicológica, es posible robar la “contraseña” de acceso al ego).  Es además la suma de todas sus memorias o bases de datos, y es de tendencia natural entrópica (dicen que los genes son egoístas), tendencia que debe ser vencida con el esfuerzo psicológico de la autoestima para forjar calidad conductual y ética.  Las teorías del surgimiento del ego “auto-identificable y auto-perceptible”, y si los mamíferos superiores lo poseen, están todavía más en el ámbito de lo esotérico y la pseudociencia que en el de la ciencia informática; y se cree que los chimpancés, nuestros más cercanos primos, lo poseen también.

La adquisición de Consciencia vendría como resultado de una larga experiencia de interacción social.  Se piensa que aunque el cerebro humano desarrolló biológicamente  capacidad para la inteligencia ética; la consciencia no es sino un producto de la memoria histórica de infinidad de egos (en especial las de algunos líderes y “profetas”) transmitida por generaciones (al igual que la Ciencia y la Cultura, ésta sería un proceso cognitivo colectivo, evolutivo e histórico; pero que al ser la ética, homóloga de las leyes dialécticas, es pasible de ser intuida y luego convertida en rutina), o sea que es un producto de la habilidad de comunicación oral como herramienta para transmitir conceptos patrones de fines éticos primitivos, producto de siglos de experiencia grupal, ejercicio político y también filosófico.  Estos patrones posiblemente formarían parte en el nacimiento de religiones primitivas, ya sea como causa o como consecuencia.

En una entrega posterior hablaremos del concepto teórico de la Trascendencia (que posiblemente sea también una rutina biológica cerebral más en actual proceso de evolución), no sin antes hacer una explicación de la Inteligencia: y ésta no es más que la medida de la eficiencia en el reconocimiento y reproducción de patrones de orden, dentro de un contexto de aparente caos.  Esta habilidad informática también potencia la supervivencia, por motivos dialécticos evidentes, y darwinianos conocidos, y se compone básicamente de: la Percepción, la cual es una especie de “lenguaje filtro de máquina” cerebral (se dice que su “código fuente” está ubicado en el Hipocampo) que decide mediante la Lógica, qué es real y qué es virtual; y luego procesa y ordena dicha “realidad” de acuerdo a las llamadas Leyes de Gestalt.  También se compone de la Memoria, tanto de trabajo de corto plazo, como histórica de largo plazo.  Cada rutina cerebral tiene su propia inteligencia y memoria, y se presume que el cuerpo humano posee especie de “memoria BIOS” adicional en músculos y órganos (los deportistas y quienes han sufrido trasplante de corazón también lo sospechan).

Hay cinco categorías de percepción (también la percepción, como formadora de ego, puede ser burlada con hipnosis y otras manipulaciones): percepción de espacio, de tiempo, de movimiento (o efecto de una fuerza), de cualidad y de cantidad.  Esto origina los llamados diferentes “tipos de inteligencia”: espacial, corporal, lógico-matemática, musical, etc.;  y los tipos de genios de acuerdo a los componentes de la inteligencia: los savants (supermemoria), los planificadores (percepción secuencial), y los creadores (percepción holística).  Es la percepción además, una generadora de dialéctica en si misma, por cuanto es tan diversa e individual (ego) como las huellas digitales.

¿No serán acaso la vanidad (falsa autoestima), el pensamiento mitológico, la inspiración artística, la meditación, y la fe u optimismo excesivo, grados de autohipnosis?

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LEYES, FUERZAS E INSTINTOS

El Universo ontológico o real (energético-material-informático-inteligente-espaciotemporal) funciona a través de la lógica de las llamadas Leyes de la Dialéctica; en cambio que el Universo metafísico o ideal, que se sepa no necesita de ninguna ley.  Podemos enunciar a saber: 1- Ley de Complementariedad de Cualidades Opuestas o de Causa y Efecto; 2- Ley del Cambio en el Tiempo (de la cantidad a la cualidad, de lo simple a lo complejo, y viceversa); 3- Ley del Desarrollo Evolutivo e Involutivo (cíclico y espiralado) o Negación de la Negación.

Pero el Universo es un Sistema, y como tal es regido por leyes dialécticas aplicadas a los mismos, y que en ciencia Física, a través de la cual fueron descubiertas, son conocidas por Leyes de la Termodinámica. Estas sostienen: 1- Que en un sistema aislado (el Universo hasta ahora se comporta como tal; en cambio la materia se organiza en sistemas abiertos, o cerrados no aislados) la cantidad total de materia y energía se mantienen constantes no importa los cambios en su cualidad; 2- Que un sistema tiende a su máximo estado de probabilidad, y que tal estado es el equilibrio o entropía, un estado donde se pierde toda dinámica sinérgica, y para revertir tal tendencia se necesita aplicar una voluntad o Fuerza, o sea realizar un trabajo con el respectivo intercambio de energía. Para producir orden o negentropía en un contexto, es necesario sacrificar orden (crear entropía) en otro contexto complementario.

Ya dijimos que para crear negentropía en el Universo se necesita aplicar una Fuerza (alterar el espacio, el tiempo o el valor informático respecto a un punto de referencia), y estas son producto de la voluntad de la primera ley dialéctica. La interacción de los diferentes tipos de materia (o más bien de sus campos energéticos de influencia) de cualidades opuestas (o complementarios) producen estas Fuerzas Fundamentales. Se conocen en el campo de la Física: a nivel nuclear, la fuerza fuerte; a nivel atómico, la fuerza electromagnética o electro-débil; y a nivel molecular, la fuerza gravitacional. A nivel biológico existen otras que veremos mas adelante, denominadas Instintos o Propiedades (por su capacidad implícita de información), como son la inteligencia, el instinto cibernético, y la autopoiesis. A nivel del Universo como un todo existe la fuerza de expansión, que la Física no menciona entre las Fuerzas Fundamentales porque esos campos, tanto de lo infinitamente grande, como lo infinitamente pequeño, así como lo primigenia-mente antiguo, se encuentran todavía bordeando la Protociencia, y filosóficamente bordeando la Metafísica y hasta la Teología. Y a nivel psico-social se dan fuerzas que son estudiadas por las ciencias sociales.

De todas las fuerzas físicas, la electromagnética es la más trascendental, debido a su capacidad de crear no solo sinergia, a través de la primera ley dialéctica, tanto a nivel atómico como molecular, sino también las bases de la complejidad química o polimerización, a través de la segunda ley dialéctica. Pero para producir tal complejidad, necesita que la materia le proporcione una mayor (cantidad) de bits (más cualidades) que tan solo átomos de hidrogeno y helio, los cuales conforman el 98% de la materia con masa de vibración visible del universo. El otro 2% de la materia que conforma la “tabla periódica” es creada durante el proceso entrópico o muerte de una estrella (las cuales son sistemas transformadores de cualidades de energía y de materia) a través de la fusión del hidrogeno y el helio.

De todas las variedades de átomos (elementos), es el carbono quien tiene la capacidad de producir, con sus cuatro electrones de valencia, la mayor complejidad sinérgica o de autoorganización. Es la Química orgánica una propiedad del carbono; y la Biología (vida), una propiedad de la Química orgánica, y en última instancia, una propiedad de las leyes dialécticas expresadas a través de la fuerza electromagnética.

Es a través del nucleótido, un compuesto orgánico, donde la materia consigue dar el siguiente salto dialéctico u obtención de nueva cualidad. Su capacidad de adquirir cualidades opuestas complementarias (ley dialéctica de nuevo) y una complejidad de hasta cuatro (dos parejas complementarias) unidades, su capacidad de acumulación de energía y de constituir ladrillo básico esquelético para formar nuevos tipos de materia, le hace ser considerado la unidad básica para la materia viviente. La complejidad proporcionada por la interacción de sus pares complementarios, le permite adquirir tanto propiedad de replicación, como “instinto informático”, constituyendo el nucleótido el equivalente a un bit de información en el lenguaje de la vida; a partir del cual, un gen seria el equivalente a un programa, y portador ya de cierta inteligencia individual; y una proteína, equivalente a un sistema operativo.  El ADN contiene toda una cadena llena de proteínas, y una célula humana contiene cuarenta y seis cromosomas con dos pares distintos de estas cadenas. Se dice que un gramo de ADN contiene tanta información como un trillón de DVDs, y los seres humanos poseemos unos 600 gramos de estas moléculas de memoria.

De la inteligencia a la adquisición de “instinto cibernético” o control eficiente homeostático, no hay más que un paso; y sumado a la propiedad de replicación, se consigue la Autopoiesis, también llamada ley o Instinto de Supervivencia y Conservación. Todos estos instintos biológicos, como es lógico, buscan cumplir las leyes dialécticas y termodinámicas.

Es el cerebro humano la porción de materia más altamente organizada que se conoce, con capacidad de poseer consciencia, o sea, capacidad de filosofar.

Si los “dioses” existen, su voluntad se manifiesta solo a través de una Ley abstracta; y las Fuerzas serían algo así como “ángeles” que abogan entre la ley y la realidad material. Por debajo de allí, lo que queda, es aleatoriedad (más complejidad), un poco de libre albedrío, y estadística. Dicen que Jesús tenía acceso, con la energía de su verbo, a la manipulación de fuerzas y leyes… ¿ver o creer?

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Los diccionarios definen la Ética como el estudio de la moral y la virtud; y la moral como la conducta de acuerdo a normas de lo correcto y el buen vivir; y estas normas a su vez serían los medios de orden social conocidos de manera generalizada como los “diez mandamientos”; y para una gran mayoría, solo les interesa conocer hasta aquí.

La Ética es una sub-rama de la Filosofía, y para entender su sentido filosófico hay que explicar primero a esta última. La Filosofía (a pesar de su lenguaje para algunos aparentemente pretencioso y ostentoso) es la actividad que intenta comprender a través de preguntas y argumentos, el Universo y el sentido de su existencia. Su principal rama de estudio es la Metafísica (más allá de la Física), la cual se hace preguntas que trascienden a la realidad y sus leyes, tales como: ¿Qué?, ¿Quién? y ¿Por qué?. Como consecuencia de la misma se deriva la Ontología, la cual estudia lo que es y lo que no es, la realidad y sus leyes, elaborando preguntas: ¿Cómo?, ¿Cuándo?, ¿Dónde?, las cuales denotan proceso, lugar y tiempo.

De la Ontología deriva la Lógica, la cual estudia como se piensa la realidad, y esta a su vez produce tres sub-categorías que son: la racional Dialéctica (o leyes constitucionales del Universo), la extremadamente abstracta Matemáticas, y la emocional y perceptiva Estética. De la Dialéctica deriva la Epistemología, que trata sobre los métodos para alcanzar el conocimiento de la realidad; y de esta última llegamos a la Ciencia (o leyes orgánicas del Universo).

Competidoras de la Filosofía son: el Esoterismo, que estudia lo que aparenta ser; la Mitología, que estudia lo imaginario o lo que está dentro del campo de la fantasía; y la Teología, que estudia lo divino, y se mueve en un umbral que va desde la Metafísica a la Mitología. Si el fin ontológico de la Filosofía es la Ciencia; en ese mismo sentido, del Esoterismo alcanzamos la Pseudociencia, y de la Mitología, la Religión.

La Ética, con una mezcla de metafísica y ontología, se encarga de la pregunta ¿Para qué?, o los posibles fines e intenciones del “Creador”. Como la Metafísica, más que de la mente, es una actividad de la consciencia, y por ende los animales no humanos no la manifiestan sino de manera instintiva, o como reflejo de una consciencia superior.  El fin ético (o inético) primario del animal como ente viviente es sobrevivir (Ley de la Supervivencia o máxima ley biológica), y la expresión humana de esta ética instintiva sería “el fin justifica los medios”.

El primer paso ético en la escalera humana para superar la animalidad es la Ética Teleológica (ética del “mal menor”); ésta nos plantea que los fines deben ser éticos, pero no pone mucha objeción en los medios. Aunque una ética todavía pasional, es un avance sobre el instinto animal, y es el nivel ético general que mínimamente alcanza un hombre obligado a socializar.

El siguiente paso ético humano lo constituyó la Ética Deontológica (ética del “no debería”); ésta nos dice que para que un fin sea ético, los medios para conseguirlo también deben serlo. Los “diez mandamientos” de la cultura-religión judaica son uno de los primeros planteamientos de ética deontológica, y un triunfo de la mente humana sobre las pasiones.

Luego vendría un tal Jesús a promover el próximo gran paso ético (ética del “bien total”, de Aristóteles, o de la Felicidad a través del justo medio o razón áurea); y éste nos recuerda que no basta con que los fines y los medios para alcanzarlos sean éticos, sino que la intención, impulso o voluntad también debía serlo; y el liberar de toda duda e hipocresía al acto ético, constituyó un triunfo de la consciencia por sobre la mente. Jesús no solo hace uso de la Dialéctica para fundir los “diez mandamientos” en tan solo dos: uno basado en la ley de “lucha de opuestos” (Ama a tu enemigo), y otro basado en la ley “de la cantidad a la cualidad” (Ama al Creador sobre toda la Creación); sino que también sugirió en el Autosacrificio o Altruismo (con gran énfasis demostrativo), la solución a todos los dilemas éticos que la ley de supervivencia produce (¡tamaña sugerencia! – ver Dilema del Prisionero y Dilema del Tranvía). El Amor, planteado como el máximo valor ético cristiano, es la fusión del Respeto como actividad de la consciencia, la Admiración como una actividad emocional de la mente, y el Deseo como una actividad del instinto animal (amar = desear + admirar + respetar).

La Ética, vista a través de la Ontología y otras ramas realistas de la Filosofía, encierra dos fines básicos (la dirección de la ética apunta a cumplir las leyes de la Dialéctica): la JUSTICIA (basada en la ley dialéctica de causa y efecto, o de “lucha de opuestos”), que no es más que dar a cada quien lo que merece y le toca. Secundaria de ésta tenemos la EFICIENCIA, que no es más que justicia material, de espacio y de tiempo. El otro fin básico es la CALIDAD (basada en la ley dialéctica “de la cantidad a la cualidad”), que no es más que dar a cada quien lo mejor. Y secundaria de ésta tenemos la SINERGIA o NEGENTROPIA, que no es más que todo lo contrario a entropía, caos, desorden, dispersión, pérdida, desinformación, indisciplina, fraude, perversión, aberración, involución, derrota, destrucción, muerte.

Dar a cada quien lo que merece y le toca,…. lo mejor,…… el Amor.

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